Vamos mama, ya soy un hombre, ¡deja que te coja!

El chaval observa a su vieja todas y cada una de las mañanas, la mujer aprovecha el inicio del día para hacer sus ejercicios, estiramientos, yoga, etc; y el chico la mira desde la puerta, poco tarda en acercarse y con la disculpa de asistirla roza su cuerpo con el de su vieja, la tensión es tal que el chaval no puede resistirlo y al fin lo suelta